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lunes, 17 de octubre de 2016

"Agarra un jodío libro"



Leí a alguien en Twitter que se sentía aliviada porque aún no había leído a nadie que se hubiera indignado por el suceso con el maestro. Claro que nadie está indignado. Somos una sociedad enferma. Nietos de niños que en la escuela fueron arrodillados sobre montañas de arroz, hijos de niños que fueron golpeados con reglas de una yarda y luego tatuadas las nalgas con manos rojas. Somos los que fueron humillados frente a toda la clase, callados a gritos, los que temblamos en el asiento cuando volaban las cosas de un lado al otro del salón. Nos orinamos y nos cagamos encima, literalmente, del miedo. Nos halaron por las orejas, hicieron chistes sobre nosotros para que toda la clase se riera, nos llamaron brutos, nos pusieron contra la pared. Todo, supuestamente, para aprender. En tercer grado la mamá de una compañera de clase se reunió con mi maestra. “Yo te doy permiso para que la agarres por el pelo y la arrastres hasta el asiento.” No puedo explicar por qué jamás olvidé esas palabras. Quizás fue la manera tan normal y relajada en la que la mamá le pidió a mi maestra que abusara de una niña de ocho años, de su propia hija. Mi maestra fue sensata y jamás le puso un dedo encima. Somos una sociedad enferma. Internalizamos el abuso y la violencia. Lo normalizamos. Lo celebramos. Estamos orgullosos de los chancletazos y de los correazos. “A mi me jaltaron a bofetá cuando niño y mira que bien salí”, dicen en un intento de defender y racionalizar lo que no pudieron entender cuando lloraban de dolor, de miedo, de rabia. Para justificar por qué ahora, sus hijos también son víctimas del ciclo de violencia. Llega al siglo 21. Agarra un libro sobre maltrato emocional y físico. Agarra un libro sobre psicología. Agarra un libro sobre la salud y el desarrollo de los niños y jóvenes. Pero nadie quiere mirar porque todos sufrimos en silencio. Impotentes, sujetos a las figuras de autoridad. Vulnerables, niños, adolescentes. “Eso son blandenguerías, changuería…” ¿Por qué estamos tan empeñados en negar nuestra humanidad, nuestras emociones, nuestras necesidades? Somos rápidos para justificar la pérdida de paciencia porque todos crecimos embotellando mierda, porque todos explotamos a la menor provocación. Porque cuando estamos en una posición de poder, nos desquitamos. Pero, pobrecito el maestro, él solo trata de enseñar. A cojón, a las patadas, a los gritos, con intimidación, a los coñazos, con violencia. ¿Quién aprende así? El pueblo aplaude como focas en un parque. Recuerda que los chamaquitos de hoy día están cabrones. Ya no se puede bregar con ellos. “El chamaquito lo traía al palo.” Lo que necesitan es un guía, alguien que los inspire. Como mi profe Rodríguez, el que convertía la física en poesía. Sigamos. Mencionemos a sus padres, hay que repartir bien la culpa, que no se quede nadie. Pasamos la papa caliente. En mi gira por la isla, dando abrazos y charlas, estuve en muchas escuelas. Conocí a muchos niños y a muchos jóvenes. Yo también fui niña, yo también fui joven. Se me tiraban encima, me besaban, me regalaban notitas y cartulinas. Me pedían que no me fuera, que volviera, que estuviera presente el día de su graduación. Abrazos y no violencia. Yo les pedía que abrazaran a sus maestros. No le otorgo la culpa a nadie en particular, pues todos hemos sido criados en el mismo sistema. Solo me pregunto, ¿hasta cuando? ¿Hasta cuando Puerto Rico se va a negar a mirar hacia adentro?


Creative Commons License"Agarra un jodío libro" by Ismarí Marín Negrón is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

jueves, 28 de mayo de 2015

Carta de una estudiante graduada de escuela pública



Voy a iniciar mi escrito de la misma manera en la que muchos estudiantes puertorriqueños han iniciado los suyos, con una oda al ego y un despliegue de mis "logros". 


Durante todos mis años de estudio siempre fui una estudiante destacada. Me gradué de la Escuela Elemental Dr. Modesto Rivera Rivera con alto honor, de la Escuela Intermedia Agustín Cabrera con alto honor y de la Escuela Superior Luz América Calderón con alto honor. Siempre pertenecí a los grupos catalogados como "avanzados". De todas las escuelas me gradué con trofeos y medallas y en todas formé parte del Cuadro de Honor. Me gradué de escuela superior con un promedio de 3.93 y con un IGS de 356. A diferencia de mis compañeros, tomé la prueba PEAU o el "college board" una sola vez y en contra de la insistencia de mis maestras de que repitiera la parte de la mañana para que obtuviera una mayor puntuación. En mi caso esto realmente no era necesario pues con mi promedio e IGS entraba a cualquier recinto y a cualquier programa. 



Contrario a lo que la mayoría de la población quisiera creer, mis notas y mis "logros" no son evidencia de que el sistema de educación público puertorriqueño es excelente. Cuando inicié el "Head Start" la maestra le indicó a mi mamá que debía comprar un cuaderno especial para mí, ya que yo estaba "por encima del resto de los estudiantes". Mi mamá lo hizo y se dedicó a estudiar conmigo en nuestro hogar. Luego de esto cursé el Kinder, el primer grado, parte de segundo y tercer grado en Bailey Elementary School y Branch Elementary School en Edwards Air Force Base localizada en el desierto de Mojave en el estado de California. Al regresar a Puerto Rico cursé un semestre en el Colegio María Auxiliadora para mi segundo grado. Para mi tercer grado, mis padres decidieron ponerme en la Escuela Dr. Modesto Rivera Rivera, sin embargo mi experiencia fue tan terrible que decidieron ponerme en el colegio Corsino's School para mi cuarto grado. Desafortunadamente, nuestra situación económica no permitió que siguiera cursando mis estudios en una escuela privada por lo que me vi forzada a regresar a la Escuela Dr. Modesto Rivera Rivera, donde culminé mis estudios de escuela elemental. 


En mi escuela elemental pública tuve una bibliotecaria excelente que creó un club y fomentó la lectura. Cuando pasé a escuela intermedia, la biblioteca nunca estaba abierta. Eso sin agregar los recursos limitados con los que contaban las mismas. En mi escuela elemental tuve una maestra excelente de ciencias, pero también tuve muchas maestras que ocupaban el tiempo de la clase hablando sobre su vida personal o que simplemente no nos daban clase. Ese fue el caso con mi maestra de español de quinto y sexto grado, la misma se sentaba en su escritorio a leer mientras los estudiantes hablaban, jugaban o dormían en el salón. También recuerdo que a mi maestra de estudios sociales le daba miedo estar sola en su casa y que por eso dejaba el televisor encendido hasta que llegaba su esposo del trabajo. Sí, esa historia la contó durante la clase. Mi maestra de inglés me acusó de que mis padres eran quienes realizaban mis asignaciones y le mandó una carta a mi mamá en la que le pedía que dejara de hacerlo. Mi mamá tuvo que ir a la escuela para decirle que yo era bilingüe y que hacía todas mis asignaciones sola. Mi hermano menor tuvo una maestra de ciencias que golpeaba a los estudiantes y una maestra de inglés cuya clase consistía de colorear dibujos en papel. 


En mi escuela intermedia todos mis maestros de matemáticas me fallaron con la excepción de una. Recuerdo una ocasión en la que mi maestro de octavo grado tomó nuestros exámenes, los lanzó al suelo y luego al zafacón mientras nos gritaba y humillaba. Ese mismo maestro nunca nos dio el material que correspondía. Mi maestra de noveno grado tuvo que rescatarnos y tratar de darnos tres años de matemáticas en un solo año. En intermedia, mi mamá se tuvo que reunir con la directora varias veces. No porque yo fuera una mala estudiante, sino porque tenía muchos maestros mediocres. Como por ejemplo, la maestra de educación física que me gritó "Cabrona" frente a todos mis compañeros. Mi maestro de música no tenía licencia para enseñar y nos humillaba constantemente en el salón de clases. El mismo se paraba frente a la pizarra y dibujaba un punto en la parte superior donde indicaba que ahí estaba la directora. Luego, trazaba una línea vertical de unas dos o tres pulgadas y dibujaba otro punto para indicar que ahí se encontraba él. Por último, trazaba una linea vertical hasta el final de la pizarra y dibujaba otro punto donde indicaba que ahí estábamos nosotros. Demás está decir que con él tampoco aprendí lo que se suponía se impartiera en su clase. Tuve otra maestra de estudios sociales que, al igual que muchas, dedicó gran parte de su clase a hablar sobre su vida personal. Con ella aprendí que su padre le había hecho una operación en el brazo a sangre fría y que había sido víctima de violación. Tengo muchas historias que contar, pero fueron doce largos años y todavía me falta hablarles sobre mi escuela superior.


En mi escuela superior tuve dos maestras que se destacaron y que hicieron la diferencia con mi grupo. Una de español y otra de inglés. Ambas nos dieron una clase equivalente a español básico universitario y a inglés básico universitario. Sin embargo, tuve una clase de historia de Estados Unidos y de América Latina en la que no aprendí nada. La misma maestra de historia permitió que estudiantes de otro grupo evaluaran y le asignaran notas a nuestras monografías. Estos estudiantes no solo hicieron fiesta con nuestras notas, otorgando "C" y "D" a la mayoría de mi grupo, sino que además se burlaron e hicieron comentarios despectivos sobre nosotros. Una vez más mi mamá tuvo que ir a pelear en mi escuela. Una vez más el resto de los maestros hizo silencio. Tomé una clase de biología en la que el maestro nos llenaba la pizarra de preguntas y luego nos daba las contestaciones. Mi maestra de matemáticas hizo una encuesta en mi salón para saber a qué programas universitarios estábamos contemplando aplicar y así fue como ella decidió qué matemática era la que nos iba a enseñar. Ya que la matemática que nos iba a enseñar no iba a beneficiar a quienes pensábamos estudiar ciencias e ingeniería, mi maestra decidió tomar una hora de su día para proveer a otro compañero y a mí, el material necesario para que cuando llegáramos a la universidad no fracasáramos. Desafortunadamente, una compañera malintencionada le comunicó a la directora lo que mi maestra estaba haciendo. La directora le prohibió a mi maestra que nos diera un material "adelantado" y distinto del que le estaba dando al resto de la clase. El material, en efecto, no era "adelantado", era el material que nos correspondía, pero que no estaba incluido en el currículo para las escuelas públicas. Me gradué de escuela superior sin tomar álgebra intermedia. Muchas de las cosas que aparecieron en las pruebas PEAU en la parte de matemáticas nunca me las habían dado, por tal razón tuve que tomar una clase remedial obligatoria de álgebra intermedia (la que se supone me hubiesen dado en escuela superior) durante el verano antes de ingresar a la Universidad de Puerto Rico. 


Cuando comencé mis estudios en la UPR conocí a compañeros de colegio que habían tomado pre-cálculo. Si eso no es estar en desventaja entonces no sé de qué otra manera llamarle. En mi primera clase de español la profesora pidió que nos presentáramos y dijéramos nuestra escuela de procedencia. De un salón de treinta estudiantes, tres éramos de escuela pública. En mi primer laboratorio de Biología nos entregaron una lista con los materiales que debían estar en nuestro gabinete. Yo no conocía la mitad de los instrumentos en la lista, como por ejemplo, no sabía lo que era una gradilla. No lo sabía no porque yo fuera bruta o porque no presté atención en la escuela. No lo sabía porque mi clase de biología en escuela superior fue una basura y nadie protestó, y ningún maestro señaló a su compañero por ser incompetente. Nadie hizo huelga, nadie hizo paro. Nos graduamos con lagunas de un sistema que dista mucho de ser excelente. Tener algunos maestros y maestras buenas no me sirvió para cubrir todas las lagunas que había creado el sistema en mi educación. Graduarme con un promedio alto, tener muchas medallas para hacer alarde y un IGS con el cuál podía entrar a cualquier programa de cualquier recinto tampoco me sirvió cuando no pude identificar algo tan básico como una gradilla en un laboratorio de biología. Lo siento, pero gran parte de mi educación se la debo a mi madre. Soy bilingüe porque viví en Estados Unidos, no porque doce años de inglés en la escuela pública hayan servido de algo. Sé sobre historia, política, sociología y filosofía porque mi madre me enseñó a leer. Escribo y hablo correctamente porque mi madre me corregía los errores ortográficos. Y parece mentira que maestros y maestras de español no supieran decir mi nombre correctamente cuando el mismo lleva acento. Es una vergüenza que el día de mi graduación me llamaron a la tarima por "Ismari" (acentuando la letra a) y que yo tuviera que corregir a la persona indicando que mi nombre es "Ismarí" con acento en la i. La escuela pública no me formó, yo sobreviví la escuela pública. 


Sí, aún así, entré a la Universidad de Puerto Rico, como algunos otros estudiantes de escuela pública logran hacerlo, pero no, no somos parte de la norma, somos una excepción. La realidad es que son muy pocos los estudiantes de escuela pública que tienen la posibilidad de entrar al sistema UPR. Si bien es cierto que al sumar todos los recintos del sistema se observa que un 55.8% de los estudiantes provienen de escuela pública, es irresponsable echar a todos los recintos en un mismo saco cuando tienen una diferencia en los IGS que piden para entrar a un mismo programa. Diferencias tan grandes como la que existe entre el programa de Ciencias de la UPR Recinto de Río Piedras con un IGS mínimo de 350 versus el programa de Ciencias de Utuado que exige un IGS mínimo de 250. Hay una diferencia de cien puntos. Si observan las estadísticas, los estudiantes de escuela pública que ingresan al Recinto de Río Piedras constituyen un 35.1% mientras que los que ingresan al Recinto de Utuado son un 70.7%. ¿Por qué? Evidentemente, hay un abismo entre los estándares de admisión de cada recinto, particularmente cuando se comparan con Río Piedras. Ahora bien, ¿qué importa si entramos o no cuando muchos de nosotros entramos con deficiencias académicas? Es una muestra evidente de que tenemos un problema craso con la educación en nuestro país, cuando tienes como compañeros de clase a estudiantes universitarios que no pueden escribir sin errores ortográficos, problemas abismales de redacción y una incapacidad evidente de interpretar y analizar información, al leer un texto o ver un material audiovisual. Es una verdadera vergüenza ser la única persona en un salón de clases universitarias, que sabe la respuesta cuando el profesor pregunta quién fue el Senador Joseph McCarthy, qué es el “McCarthismo” o qué fue la guerra fría tomando en cuenta que somos una colonia de Estados Unidos. Es desesperante saber que hay estudiantes universitarios que no sabían que existen dos himnos puertorriqueños o que no tienen idea de qué fue la Masacre de Ponce. No me importa cuántas medallas tienes, con qué promedio te graduaste ni cuál fue tu IGS, si esa acumulación de premios no te permite ser objetivo, hacer uso de tu pensamiento crítico e interfiere con tu capacidad de ser honesto y reconocer que con todas esas medallas y trofeos es posible que no estuvieras preparado para cursar estudios de nivel universitario. Más aún, si piensas que porque tú tuviste suerte y eres una excepción, eso significa que no hay nada de malo con nuestro sistema educativo público, entonces estás poniendo en evidencia que algo no te permite hacer un análisis objetivo de la realidad puertorriqueña, aún cuando hay estadísticas y datos que la muestran con claridad.


Ya está bueno del maldito insularismo que no nos permite ver más allá de nuestras narices. En el 2012 se realizó en Puerto Rico una versión experimental de las pruebas PISA. Cabe señalar que en Puerto Rico el Departamento de Educación eligió las escuelas que serían evaluadas, incluyendo entre estas, escuelas públicas y escuelas privadas. El 58% de los estudiantes eran de escuelas privadas. Teniendo esta posibilidad, dudo que el Departamento haya elegido a las peores escuelas por lo que si inferimos que ellos seleccionaron a las mejores escuelas del país para participar en las pruebas, aun siendo este el caso, los resultados son bastante espeluznantes.


Los estudiantes de escuela superior que participaron se posicionaron en el veinte porciento más bajo para las materias de matemáticas, ciencia y comprensión de lectura. No, Puerto Rico no está entre los diez países del mundo con el mejor sistema de educación, y esto es relevante porque a esto es a lo que deberíamos aspirar. Por eso de hacerle honor al bendito lema hueco que dice, "Puerto Rico lo hace mejor". Por lo tanto, cuando alguien señale los defectos y problemas que tiene el sistema de educación de nuestro país, no te ofendas. No permitas que tu ego se manifieste. Si queremos ser los mejores, tenemos que empezar por reconocer todas las áreas en las que fallamos y somos mediocres.

Si te ofendes, te molestas y niegas que exista un solo problema, o alguna área en la cual podríamos hacer las cosas de una mejor manera, entonces lo siento boricua, pero a ti no hay quien te ayude.

Referencias:

Composición y perfil de la Universidad de Puerto Rico, http://www.upr.edu/documentos/composicion-perfil.pdf

Programas Académicos de la Universidad de Puerto Rico e IGS, http://estudiantes.upr.edu/admisiones/carreras/exploreps.php?a=lct&cat=26

Resultados de las pruebas PISA, http://www.caribbeanbusinesspr.com/news/pr-scores-low-on-global-report-card-100911.html 

Las pruebas PISA según el DE, http://www.de.gobierno.pr/prensa/51-noticias/2359-participacion-de-pr-en-pruebas-pisa-no-puede-medirse-aun-con-otros-paises




Creative Commons LicenseCarta de una estudiante graduada de escuela pública by Ismarí Marín Negrón is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

domingo, 22 de febrero de 2015

Un recordatorio sobre la perspectiva de género



"Cariño, ¿qué te hace pensar que tienes el derecho a decirme que no? Yo soy un adulto y tu eres una niña." (Palabras de un agresor sexual)



Vallejo

Todos los días somos víctimas del machismo. Pero, algunos recordatorios hacen que todo duela más. Hacen que el cuchillo que ya me atraviesa se prenda. Y se convierte en un arma que no solo corta pero que también quema. Y no solo quema, sino que también hace que mis entrañas ardan. Y no solo me arde, este maldito cuchillo también me envenena. 

Cuando ando por la calle sola, las miradas, los susurros, los besos, las bocinas, los gritos, la persecusión, los roces indeseados, la invasión de mi espacio, las caras bellacas son todo un recordatorio. Pero, algunos recordatorios hacen que todo duela más.

Como tratar de contar cada momento en el que un hombre parido por el patriarcado, familiar, compañero de trabajo, profesor, compañero de universidad y jefe me acosó y abusó sexualmente. No puedo, me faltan dedos en la mano. Algunos recordatorios hacen que todo duela más. Sobre todo cuando pienso que yo no he sido la única. Porque todas fuimos iniciadas, amigas, hermanas, madres, tías, abuelas y primas. Algunas primero, otras después. A mi me iniciaron a los diez. 

¿Pero fulano? 

Sí, fulano

¿Estás segura? 

Sí, estoy segura.

¿Por qué no dijiste nada?

No sé.

¿Qué tenías puesto?

Mis pijamas. 

Algunos recordatorios hacen que todo duela más. Las preguntas innecesarias se quedan impregnadas en mi piel. Las preguntas que parten de la premisa de que yo me lo busqué. Las preguntas que solo se le pueden ocurrir a una persona que es hijo del patriarcado y del machismo. Las preguntas que se repiten en televisión nacional, "¿Por qué andaba sola a esa hora?" Recuerdos, recuerdos...

Y entonces recuerdo que el 16 de febrero marchó una multitud de gente en contra de una educación que lograría que a todas las mujeres nos lastimen menos. Esos que sugieren el silencio de la víctima para proteger al violador, esos que se incomodan cuando hablo sobre lo que me ocurrió.

Algunos recordatorios hacen que todo duela más.




Creative Commons LicenseUn recordatorio sobre la perspectiva de género by Ismarí Marín Negrón is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

martes, 17 de febrero de 2015

Una anécdota sobre gays, religiosos y la perspectiva de género



De izquierda a derecha: Yojan Alvarez, Kaled Pastrana, Ismarí Marín-Negrón, Edwin H. Torres y Eduardo J. Sánchez
Foto: El Nuevo Día

"Los derechos no se
  Guardan para algunos
  Buscamos igualdad para
  Todos y todas
  También los heteros luchamos por su causa" - (Mensaje de pancarta) Yojan Alvarez

Recomendación: Leer y entender la definición correcta sobre la educación con perspectiva de género aquí.

Todo ocurrió durante un día del mes de mayo del año 2013 frente a El Capitolio de la antilla Puerto Rico. Cinco jóvenes (cuatro varones y una fémina), se manifestaban a favor del PS-238 y 488. Tres de esos jóvenes pertenecían a la comunidad LGBTTIQ, los otros dos, entre los que estaba yo, eran ciudadanos heterosexuales. Hago estas especificaciones porque son relevantes e importantes para comprender esta memoria. Localizados a una poca distancia de nosotros, se encontraba un grupo religioso de entre quince y veinte personas que se oponían a la aprobación del proyecto. Estos estaban acompañados por una tarima móvil con micrófonos y un equipo de sonido poderoso. 

Había leído las historias desgarradoras sobre discrimen y homofobia. Había leído las estadísticas de suicidio y de abandono entre jóvenes homosexuales rechazados por sus familiares. Había visto las noticias sobre crímenes de odio, acoso, maltrato, tortura y asesinato contra todo aquél que no fuera heterosexual. Mis amigos me habían contado todas sus anécdotas. Había visto el dolor en sus ojos, las lágrimas, la frustración, el rechazo. Siempre me mantuve solidaria. Sin embargo, este día fue el primer día de mi vida en el que realmente pude caminar en sus zapatos y vivir un poco de lo que ellos viven todos los días. A veces nos cuesta comprender el dolor ajeno y reconocer cuando nuestras ideas y acciones dañan la vida de terceros. Sobre todo cuando no somos nosotros quienes vivimos con miedo, oprimidos y bajo un régimen de terror. 





Este día fui maltratada por quienes consideran que todo aquél que no es heterosexual es una abominación. Y así fui tratada, como una abominación. ¿Por qué? Porque ellos asumieron que yo también era homosexual. Nunca en mi vida había recibido tales miradas cargadas con odio, asco y miedo. Nunca, en todo el tiempo que llevaba dando abrazos me habían rechazado con semejante repugnancia. Como si tuviera alguna enfermedad contagiosa, como si al abrazarme fueran a perder parte de su humanidad. 

La persona responsable de la tarima móvil y el equipo de sonido se encargó de poner de manera repetitiva, canciones en las que se hablaba sobre como nos íbamos a ir al infierno y sobre como nos íbamos a quemar igual que la gente de Sodoma y Gomorra. No creo en la violencia como método de manifestación así que para animar a los muchachos saque a uno a bailar 'la salsa de Sodoma y Gomorra', como la bautizamos más tarde. Eso mejoró un poco los ánimos, pero aun así el ambiente seguía cargado. Nuestra estrategia siempre fue la de buscar y rescatar la humanidad escondida detrás de los prejuicios, el miedo y el odio. 


Extremo superior izquierdo hacia la derecha: Edwin H. Torres, Kaled Pastrana, Eduardo J. Sánchez e Ismarí Marín-Negrón

Ismarí Marín Negrón

Apelamos a los valores que ellos tanto dicen defender. Pero ninguno nos abrazó. Quienes se sintieron intimidados por las cámaras, y en su papel de líder religioso, lograron otorgarnos un apretón de manos forzado y a la ligera un "Dios te bendiga" producido por las muelas de atrás. La mayoría de los líderes religiosos que salieron del capitolio nos ignoraron por completo y entre los que si nos prestaron atención recibimos una declaración violenta. Nosotros seguíamos de pie bajo el sol con nuestros carteles esperando a que al menos una persona se atreviera a abrazarnos. Salieron tres individuos del capitolio, quienes continuaron bajando las escalinatas hasta quedar frente a nosotros para poder leer nuestros carteles. Luego siguieron caminando, no sin antes decirnos, "Una bofetá es lo que hay que darle." ¿Una bofetá? ¿Una bofetá en lugar de un abrazo? 

De todas mis amistades y conocidos sí existen personas con creencias religiosas y conservadoras que apoyan la educación con perspectiva de género o que al menos están de acuerdo con enseñarle a sus hijos a respetar a la comunidad LGBTTI y a cualquier persona que luzca o piense de manera distinta. Pero seamos honestos, la gran mayoría (las miles de personas que se movilizaron para protestar el pasado 16 de mayo de 2014) nos tienen terror y están convencidos de que respetar a una persona homosexual, lesbiana, transgénero, bisexual o transexual hará que se contagien con nuestra homosexualidad y que además les vamos a hacer daño a sus niños. Lamentablemente, si le dejamos a los padres únicamente la tarea de educar con perspectiva de género vamos a seguir teniendo el mismo resultado que hemos soportado durante años. Vamos, ¿cuántos de ustedes vieron como acosaban a algún compañero varón gritándole cosas como "pato" y "maricón"? O incluso, ¿cuántos de ustedes por no recibir una mejor educación formaron parte de los que gritaban y se burlaban? ¿Alguien lo corrigió? ¿Alguien le explicó las repercusiones de sus actos? ¿Fue usted víctima de este tipo de acoso fuera cierto o no que usted era gay? 

Nota: Sí, cuando hablo de la comunidad LGBTTI, a pesar de que soy heterosexual, hablo de 'nosotros' y me incluyo como si fuera homosexual por que al final del día son seres humanos igual que yo y además no me ofende que alguien pueda pensar que yo no soy heterosexual. 

Hubo un momento especial durante nuestra manifestación. Un grupo de estudiantes de escuela superior se acercó a nosotros para leer nuestras pancartas. Una joven leyó en voz alta, "Soy gay. Te amo. ¿Me abrazas?" A lo que respondió de inmediato con un, "¡Pues claro!" Se lanzó sobre nosotros y tras de ella se formaron en fila cada uno de los estudiantes que estaba presente para darnos un abrazo. Parecía mentira, los jóvenes educando a los adultos. Los jóvenes convirtiendo las palabras en acción. Los jóvenes dando cátedra sobre lo que es amor, respeto y tolerancia. Al final nos fundimos todos en un hermoso abrazo grupal frente a las miradas enfurecidas de aquellos que se negaron a abrazarnos. 




Creative Commons License
Una anécdota sobre gays, religiosos y la perspectiva de género by Ismarí Marín Negrón is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

jueves, 29 de enero de 2015

Memorias tristes de un pez de océano que creció en un estanque


"Mi cerebro resuena con restos de poesía y locura." -Virginia Woolfe




Regresar a la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras es regresar a mi escuela pública. Es volver a sentarme en los pupitres humillados cuyas patas ya no aguantan mi peso. (Esas patas nunca aguantaron mi peso.) No pueden sostenerlo por que ellas no fueron creadas para levantar a las mentes libres y fomentar la curiosidad. Más bien fueron creadas para reprimir y encarcelar. Para que te sientes derecho y eventualmente dejes de preguntar. Volver a esta universidad es volver al sistema que me falló, el que se cruzó de brazos, el que me limitó. (El que quiso ahogar a un pez de océano en una laguna.) Es volver a mirar a través de las ventanas con un ardor en el pecho mientras ruedan las gotas de sudor por mi espalda y la maestra discute el más reciente chisme de farándula. Es un circo. Y me vuelvo a encontrar con los mismos payasos, sus cabezas siguen vacías, flotan por los pasillos sin saber por qué. Me acompañan en este recinto por que alguien les dijo que eso debían hacer. Sobrevivir a otra clase es emerger del estanque, como tantas veces, con el cerebro enfurecido y gritando que aún tiene hambre. Y todavía tengo hambre.




Creative Commons License
Memorias tristes de un pez de océano que creció en un estanque by Ismarí Marín Negrón is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

martes, 18 de noviembre de 2014

Asesinato en Guaynabo

Vallejo (Museo de Arte e Historia Cecilia Franceschini Filardi De Catala)


Esto viene, no de mis entrañas, sino de mi cerebro.

Puerto Rico se desmorona y se me escapa entre los dedos. Las migajas caen de a poco. Parecen flotar como las aves, pero pronto se abrazan violentamente con el suelo. La noticia me la dio mi madre, temprano en la mañana. Una familia puertorriqueña había sido asesinada. El dolor me llegó hasta el fondo, bailó sobre mis entrañas y al final encontró su lugar en mis huesos. Digo que en los huesos, por que los dolores que los atacan son imposibles de abrazar, imposibles de calmar. No sé que me ha aterrado más, si la desquiciada noticia de una masacre en la casa de mis vecinos guaynabeños o la reacción abominable de mi enfermo pueblo. 

Las migajas caen de a poco.

Se levanta una ola de seres apasionados pero que no razonan. Mi pueblo está enfermo, sí, es cierto. Enfermo, por que ante la noticia de una masacre pide más sangre. Se quieren bañar de sangre, dicen que por que eso se merece. Pero qué arrogancia la de mi pueblo, creer que puede clamar la sangre de un desgraciado y que con eso todo estará resuelto. Pobre ignorante mi pueblo, consumido en llamas, apenas los veo, no los reconozco, son siluetas de carbón que muerden a otros hombres y a otras mujeres y se tragan vivos a los niños.

Las migajas caen de a poco.

Qué conveniente es la demacrada educación sobre enfermedades mentales en este, mi decrépito país. Qué atrevimiento el de los sin cerebro. Me comparan con un asesino, ellos, mi triste y confundido pueblo que no conoce la diferencia entre un diagnóstico clínico y un asesino cuerdo. Sí, cuerdo. Hay gente hija de puta, hija de puta de verdad, capaces de matar y no tienen que tener un desorden mental para hacerlo. Pero por la ignorancia de este pueblo pagamos otra vez nosotros, parece que mi pueblo nunca dejará de tenerme miedo. 

Las migajas caen de a poco.

Cuando Tito, Ricky o Culson la pusieron en la luna todos eramos puertorriqueños. Todos somos bien boricuas mano, de pura cepa, de aquí como el coquí hasta que ocurren semejantas atrocidades como la de mis vecinos guaynabeños. Entonces inicia la disociación, y se extirpan a Puerto Rico como si vieran las cosas desde otra nación. Entonces hablamos sobre la maldita isla esta, y sobre aquellos locos, pero nunca, nunca, nunca miramos hacia adentro. Por que si miras hacia adentro te das cuenta de que formas parte de esta isla que tú llamas mierda. Por que mirar para adentro implica darte cuenta de que respirar, ocupar espacio y poner estados violentos en facebook no son suficientes para sacar a una colonia herida del calabozo inmundo en el que durante tantos años ha estado sin recibir alimento.  

Las migajas caen de a poco.

Me da miedo este pueblo incapaz de mirar con compasión, que no piensa, que se estanca, que no lee, que cada cuatro años va y hace lo que los políticos quieren. Me dan miedo esos puertorriqueños vengativos con ideas macabras, profesionales de pacotilla que asesinan con sus palabras, me dan miedo. Bestias blancas dispuestas a cortar cabezas, a mancharse con sangre ajena, puertorriqueños reducidos a algo menos que formas humanas. 

Las migajas caen de a poco.

Qué duro y lastimoso este camino que le trazan los adultos a los pobres niños de mi matria. Nos enseñan a despedazarnos, nos enseñan como odiar. En fila los veo, afilando sus cuchillos para arrancar con rabia de sus pieles la mancha de plátano que les recuerda de dónde vienen. Puerto Rico se desmorona y se me escapa entre los dedos. Las migajas caen de a poco.




Creative Commons License
Asesinato en Guaynabo by Ismarí Marín Negrón is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

viernes, 14 de noviembre de 2014

El problema con "All About That Bass"



"Because you know I'm all about that bass,
'Bout that bass, no treble
I'm all 'bout that bass, 'bout that bass, no treble
I'm all 'bout that bass, 'bout that bass, no treble
I'm all 'bout that bass, 'bout that bass"


La nueva canción de Meghan Trainor tiene un ritmo que contagia a cualquiera, como es el caso con casi todas las canciones pop de esta época. Posiblemente ya la has escuchado en la radio de Puerto Rico y has subido el volumen 'hasta home' mientras cantas disparates. Si no eres de lxs que canta disparates por que realmente entiendes la letra, aun así, posiblemente no te has percatado del problema. Y es que sin prestarle demasiada atención, la canción de Trainor parece ser un himno de liberación femenina sobre el cuerpo y sobre amor propio. Al menos eso pensé la primera vez que la escuché. Pero, al escucharla por segunda y tercera vez me di cuenta de que había un grave problema.


"Yeah it's pretty clear, I ain't no size two
But I can shake it, shake it like I'm supposed to do
'Cause I got that boom boom that all the boys chase
All the right junk in all the right places"


Inicia con una aseveración razonable en la que expone que es más que claro que ella no es una talla dos. Esta es una crítica social de suma importancia pues promueve la diversidad y destruye el 'cuerpo perfecto' o el ideal de belleza al que nos enseñan a aspirar por medio de propaganda. Lamentablemente, casi de inmediato destruye lo que había comenzado bien diciendo que ella puede menearse como se supone. Añadir las palabras como se supone le da una carga particular a la oración, pues deja claro que existe la expectativa de que las mujeres sepan como menearse, en otras palabras, fortalece la idea machista de que las mujeres somos un objeto de entretenimiento. Creo que la peor parte de este fragmento es cuando canta que ella tiene ese 'boom boom' que todos los hombres persiguen. El himno de liberación femenina rápidamente se convierte en otra lírica pseudofeminista que pretende hacer sentir bien a las mujeres en base a lo que los hombres piensen de ellas. 


"I see the magazines working that Photoshop
We know that shit ain't real
Come on now, make it stop
If you got beauty beauty just raise 'em up
'Cause every inch of you is perfect
From the bottom to the top"


En la siguiente parte se arregla un poco la cosa cuando hace un ataque directo a las revistas que tienen como blanco tanto a hombres como a mujeres. Habla sobre el uso de Photoshop, y luego menciona que 'cada pulgada de ti es perfecta de los pies a la cabeza'. 



"Yeah, my momma she told me don't worry about your size
She says, boys they like a little more booty to hold at night
You know I won't be no stick-figure, silicone Barbie doll,
So, if that's what's you're into
Then go ahead and move along"



Una vez más, aquí se vuelve terrible la canción. Aunque empieza con un lindo consejo de su madre quien le dice que no debe preocuparse por su tamaño, luego la misma madre le confía que a los hombres les gusta tener más pompas para agarrar por la noche. Otra vez, la autora se equivoca cuando pretende empoderar a las mujeres de talla plus utilizando el argumento de que eso es lo que los hombres prefieren. Es importante sentirnos bien con nuestros cuerpos y practicar amor propio para beneficio de nosotras mismas y no por que a algún hombre le pueda gustar. Nuestro valor no puede estar atado a las opiniones de los demás. Me pregunto que le hubiese dicho esta madre a su hija si la misma no fuera de una talla plus sino de una talla dos. ¿Le hubiese dicho que eso prefieren los hombres? Me parece un comentario irresponsable por parte de la madre, ya que además de ignorar por completo la diversidad inmensa que existe con relación a cuerpos, formas y peso, le está enseñando a su hija a verse a través de los ojos de otros y a contentarse con la idea de que tiene el cuerpo que es deseado por todos los hombres. La idea de que todos los hombres prefieren un tipo de cuerpo en particular es otra falacia, además ignora por completo la persona y al igual que los medios reduce a las mujeres a un cuerpo para el disfrute de los hombres.

Una de las peores partes de esta canción es cuando dice que ella no será una figura de palo ni una muñeca Barbie de silicona. Cae en la terrible práctica de atacar a otras mujeres por que ella también ha sido atacada. Si bien es cierto que el ideal de belleza femenina en términos de peso no es una mujer con gordura sino una mujer delgada, las mismas también son víctimas de acoso por motivo de su físico. Decidir atacar a la mitad o a más de la mitad de la población femenina solo por que son delgadas es exactamente igual que atacar a una mujer por estar sobrepeso o tener más gordura que las demás, es convertirse en un bully. Lo más triste de todo es que estas expresiones estén en una canción que parece ser un himno de amor propio, pero al parecer este himno es solo exclusivo para algunas mujeres. Si eres delgada, esta canción puede lograr exactamente lo contrario pues según la misma los hombres prefieren mujeres más gruesas para dormir, tienes una figura de palo y eres igual de falsa que una muñeca de silicona. Lamentablemente, los insultos no culminan ahí.


"I'm bringing booty back
Go ahead and tell them skinny bitches Hey
No, I'm just playing I know you think you're fat"



Trainor continúa su espeluznante canción cargada de odio gritando a los cuatro vientos que ella trae de vuelta las pompas y que pueden ir a decirle esto a las flacas cabronas. Si eres mujer y estás leyendo esto quiero que te detengas y pienses en todas las mujeres flacas que conoces. Quizás sea tu mamá, tu mejor amiga, tu prima o tu tía. ¿Te referirías a ellas de esta manera? ¿Te gustaría que alguien las considerara unas cabronas solo por ser delgadas? Y si no son ellas las flacas no importa, aun si son mujeres desconocidas para ti son seres humanos que merecen respeto y dignidad. No nos dejemos seducir por las ideas que nos convierten en enemigas. Es vergonzoso que a segundos de salir de las vaginas de nuestras madres ya nos susurran al oído que nos cuidemos la espalda de otras mujeres por que son cabronas, bochincheras, traicioneras, celosas, etc. Nadie nace odiando a nadie. El odio se enseña y se aprende. Vamos a desaprender todas esas ideas que nos dividen y vamos a aprender sobre las que nos unen. Somos mujeres, somos seres humanos, somos terrícolas. 




Esta es una versión editada de la canción que realmente es inclusiva.




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El problema con "All About That Bass" by Ismarí Marín Negrón is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

jueves, 30 de octubre de 2014

Tener pelo en mis axilas me convirtió en una mujer libre



Frida Kahlo por Julian Levy 
La primera vez que vi a una mujer con pelos en las axilas tenía unos doce años de edad. Me parecieron curiosos y hasta interesantes los vellos dorados que se asomaban cada vez que ella movía sus brazos. Observé los vellos de la joven adolescente una sola vez y con eso me bastó. En menos de un minuto dejó de ser algo extraño y yo continué con mi vida como de costumbre. Hoy día soy yo quien genera miradas de espanto e infartos por tener unos cuantos vellos bajo mis brazos. 

En un día traumático para mi infancia, me encontraba en la fila para entrar al comedor escolar de mi escuela elemental cuando se acercó una maestra. Yo llevaba el uniforme tradicional de la falda tipo mameluco de cuadros y una polo color rosa Pepto-Bismol que detestaba. Tenía nueve años y la vida aún me susurraba al oído cosas bonitas. Lamentablemente, luego de esa tarde las cosas jamás volvieron a ser igual. Mientras esperaba en la fila con el resto de las niñas la maestra, quien se había acercado a mi, con cara de horror, denunció lo terrible que le parecía una parte de mi cuerpo, mis pelos. Me humilló delante de todas mis compañeras y entre las cosas que me dijo estuvo el mandarme a afeitar las piernas, por que según ella tenía demasiados pelos, eran demasiado negros y por lo tanto eran demasiado evidentes, por lo que se veían feos. Ese día comenzó la relación tormentosa con mi vello corporal. Llegó a su hogar mi versión de nueve años exigiéndole a su madre una rasuradora. 



Los pelos negros son algo que caracterizan gran parte de mi cuerpo ya que son más visibles que los de otras personas. Son evidentes en mis brazos, piernas, cara y barriga. Durante mucho tiempo me sentí mal por tener vellos en mi barriga mientras que algunxs familiares también sintieron la necesidad de mandar en mi y de ordenarme afeitar mi barriga. Sobre esto, mi madre fue inteligente y me aconsejó que no me afeitara la barriga, así que nunca hice el intento. Pero ni hablar sobre mis piernas y mis axilas. Salir de mi casa sin afeitarme no era una posibilidad, y fue así durante mucho tiempo. Había cometido el error de permitir que otros mandaran en mi. Pasó mucho tiempo antes de que pudiera recuperar mi autonomía, pero luego otro evento traumático y de leer mucho le arrebaté al mundo mi libertad a elegir. Es difícil aceptar las partes de nosotros que lucen diferentes a las de los demás por que la mayoría de la gente buscará la manera de humillarnos, avergonzarnos y obligarnos a modificar eso que es distinto. Tal y como lo hizo aquella maestra ignorante conmigo. Sin embargo, si nos educamos, particularmente con opiniones que no sean necesariamente populares, es posible expandir y transformar el entendimiento que tenemos sobre nosotros mismos y el resto del planeta. 

No, no tienes que dejar crecer el pelo de tus axilas y piernas para ser una mujer libre. Lo importante es que comprendas que quien manda en ti eres tú y nadie más. Pero, como a mi me gusta poner a la gente a pensar, las invito a que se pregunten cuáles son las razones por las cuales se afeitan y desde dónde eligen hacerlo. ¿Te afeitas estando consciente de que eres libre de hacer lo que desees con tu cuerpo o te afeitas para cumplir con una norma social?


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Tener pelo en mis axilas me convirtió en una mujer libre by Ismarí Marín Negrón is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Poesía para mis ancestros

Museo El Cemí Jayuya, P.R.

Mayaní macaná

¡Mayaní macaná! Yo nací en Borikén. Que no aplaste a mi pueblo tu mano blanca. No violes más a mi mujer. ¡Mayaní macaná! Toma todo nuestro oro, pero por favor, te lo ruego, a nuestra aldea no la pises más. Ahora mi pueblo enfermo está. ¿Cómo se cura este mal? Pasan los años, pero todavía el crimen late. Retumba en el areyto, se ha inmiscuido en la sangre que llega a nuestros pulmones y de ahí sale el dolor, en forma de CO2 sale el espíritu acongojado por mi boca. Civilización antigua, cosa del pasado, me piden que olvide el abuso y los cuellos que estrangulaste con tus manos. ¡Mayaní macaná! Me acusan de estar extinto, de ser leyenda, cuento, mito. Mayaní macaná te digo, no puedes matar lo que ya está muerto. Por eso yo ruego, me quejo, zarandeo y grito. ¡Coño! El pueblo taíno no está muerto.

Escrito por: Ismarí Marín Negrón

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Mayaní macaná by Ismarí Marín Negrón is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.